Preparando la pista

La primera carrera de la temporada 2016 se acerca rápidamente, pero hay al menos un equipo que se ha estado preparando durante meses, y pronto estará en Abu Dhabi alistando la pista para la primera carrera: el equipo de Operaciones de Pista. Son 15 personas que se dividen en tres grupos: los Airgators, responsables de las torres de alta tensión; los Operadores de Rescate, que cuidan a los pilotos, y los Operadores de la Pista, que supervisan lo que ocurre en el interior de la superficie de la carrera.

Marko van Es está a cargo de la preparación de la pista. Ha estado involucrado en la Red Bull Air Race desde 2005 y bromea que sólo Peter Besenyei ha estado en más carreras que él. "Mi equipo y yo llegamos dos semanas antes de la carrera, y nos quedamos hasta una semana después de que finaliza", explicó Van Es.

Es una tarea exigente dejar preparada la pista del Campeonato del Mundo de la Red Bull Air Race. Marko dirige el equipo junto con Ivanka Kösters, y ambos trabajan en estrecha colaboración pero en roles muy diferentes.

Durante la carrera, Van Es cuidará a los equipos. Kösters estará en la torre de control, comunicándose con los equipos y con el Director de Carrera. Ella les dirá a los Airgators cuándo pueden entrar en el cuadro de carrera y transmitirle al Director el tiempo que estarán. "Controlo lo que ocurre en el ámbito de carrera, aparte del vuelo", explicó Kösters.

El trabajo más difícil para el equipo es dejar lista las pistas sobre el agua. Es aún más difícil en aguas abiertas. Para asegurarse de que tienen todo lo que se necesita en caso de eventualidades, Marko e Ivanka tendrán 12 contenedores de 40 pies en cada carrera. Los contenedores cuentan con anclas, botes, cables de acero, equipos de buceo, lo que requiera el equipo de rescate y mucho más.

"Para Abu Dhabi, la pista se ubica en aguas relativamente tranquilas, pero aún así tuvimos 76 anclas y cerca de 10 kilómetros de cables de acero para tener todo en posición", explicó Van Es.

Cuando el equipo llegue a Chiba tendrá un contenedor adicional con anclas más pesadas (algunas de hasta 1.000 kilogramos) y cables de acero de 80 milímetros de espesor. "El fondo del mar es mucho más profundo y hay 40 kilómetros de mar abierto frente a nosotros.

[gallery id=1404]

Cuando se tiene tanto volumen de aguas abiertas y el viento está soplando, podrían haber olas enormes y tendríamos que asegurarnos de que las barcazas sean seguras. No queremos que giren o queden fuera de posición", dijo Van Es. Las pistas de carrera en aguas abiertas son las más difíciles de construir. La profundidad del fondo marino puede variar desde 25 hasta 1.500 metros, todo dentro del ámbito de carrera. "En aguas abiertas podemos tener un ancla a 60 metros y la otra a sólo 20. Estarán sosteniendo la misma puerta. Tenemos que estar atentos a la marea, puede subir o bajar hasta dos metros en un día calmo", explicó Van Es.

"En algunos lugares necesitamos 12 kilómetros de cable de acero sólo para tener a las puertas estables. Todo se hace a mano, sin buzos. El otro problema es que las torres de alta tensión actúan como velas de 25 metros y puede crear una fuerza de hasta 1,5 toneladas sobre el ancla. Eso es mucho. Una vez que todas las puertas se han asegurado, el equipo las moverá a la posición exacta usando las coordenadas GPS que han sido establecidas por el diseñador de pista", dijo Van Es.

Van Es y Kösters tienen esquemas de todos los fondos marinos. Por eso, cuando se sugiere una nueva sede para el Campeonato del Mundo ellos ven en los mapas si será posible que dicho lugar sea sede de una carrera. "Algunos son imposibles debido a los cables de fibra óptica y tuberías de gas y petróleo que yacen en el fondo del mar. Está prohibido poner un ancla allí. Una vez estábamos buscando un lugar y había 60 cables que llegaban a Asia, no podíamos poner una etapa de la Red Bull Air Race sobre todo eso", dijo Van Es.

El mayor desafío para el equipo de Operaciones de Pista es siempre el estado del clima. Es lo único que no pueden controlar. "La pista más difícil en la que trabajamos fue Gdynia en 2014", dijo Kösters.

"El clima era tan ventoso que debimos decidir si tener o no barcazas. Pensamos en dejarlas durante la noche, pero sus amarras se podrían haber roto y las barcazas, terminado en la orilla. Así que las trajimos al muelle. Tuvimos sólo 24 horas para colocarlas de nuevo en su posición y tenerlas listas para la carrera. Cuando se trata de dejar la pista preparada, siempre hay un reto. Pero no depende de nosotros, es lo que la madre naturaleza quiere", concluyó Kösters.

Artículos relacionados

Revisamos de la temporada 2019 de la clase Challenger

Con cuatro paradas, seis carreras y 12 pilotos compitiendo, la Clase Challenger estuvo llena de emociones fuertes en su última temporada.
Leer artículo completo